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‘Y mi mano en tu mano…’ seguida de una rosa deshojándose finalizan todos y cada uno de los mensajes que le deja entrada la noche en su espacio; lucubrando así mi quijotesca figuración mil y un deseos de lo que abocetan, de lo que acallan esas letras no devueltas.

Inexplicable el caprichoso conexionar de la querencia cuyos preceptos han sido mezclados por un indómito loco.

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