[061]

Se enrollan durante horas y personas las palabras tañidas entremedias de las cuerdas de mi garganta y que ya apenas reconozco de lo frívolo que es todo. Aún así las visto de gala y me convierto en una voz amable que desfigura lo poco que me interesa vuestra existencia.

Soy un hipócrita.

Brillante, lo sé.

conticinio

En el libro de la hojas de alambre anoto todo lo que sueño, todo lo que quiero; también todo aquello que amordazo y deseo. En el libro de las hojas de alambre invento emociones todos y cada uno de mis amaneceres para así poder escapar de la cama y engaño con cuentos fascinantes a las horas del día hasta que acudo a mi cita con todos y cada uno de mis intratables anocheceres.

(+leer)

[060]

Agobiado. Molesto. Bueno no, agobiado como una de esas ratas que corren y corren en una rueda sin fin o deambulan entremedio de un laberinto del que jamás encuentran la salida. Pues eso, agobiado como una rata salgo a la calle.

Salgo a la calle a encontrarme, salgo a cruzarme con alguien, a dejar de existir. Salgo a emborracharme para dejar de mentir, para olvidarme de volver a ser quién fui porque si te miro a los ojos tan solo me veo a mí.