la granada

Khalil Gibran

 

Una vez, mientras vivía yo en el corazón de una granada, oí que una semilla decía:

-Algún día me convertiré en un árbol, y cantará el viento en mis ramas, y el sol danzará en mis hojas, y seré fuerte y hermoso en todas las estaciones.

Luego, otra semilla habló, y dijo: -Cuando yo era joven, como tú ahora, yo también pensaba así; pero ahora que puedo ponderar mejor todas las cosas, veo que mis esperanzas eran vanas.

Y una tercera semilla se expresó así: -No veo en nosotras nada que prometa tan brillante futuro.

Y una cuarta semilla dijo: – ¡Pero que ridícula sería nuestra vida, sin la promesa de un futuro mejor!

La quinta semilla opinó: -¿Para qué disputar acerca de lo que seremos, si ni siquiera sabemos lo que somos?

Pero la sexta semilla replicó: -Seamos lo que seamos, lo seremos siempre.

Y la séptima semilla comentó: -Tengo una idea muy clara acerca de cómo serán las cosas en lo futuro, pero no la puedo expresar con palabras.Y luego habló una octava semilla, y una novena, y luego una décima, y luego muchas, hasta que todas hablaban a un tiempo y no pude distinguir nada de lo que decían todas esas voces.

Así pues, aquel mismo día me mudé al corazón de un membrillo, donde las semillas son escasas y casi mudas.”

keres

De venida al curro después de una monótona reunión con un cliente en el ensimismamiento por el que paseaba despistada, bruscamente, me he tropezado con la calle cortada mientras era desviada por otra ruta alternativa. Antes de aceptar el nuevo itinerario a tomar, con algo más de detenimiento me ha sorprendido converger con un tumulto de guardia civiles, policías locales, una enfermera y algún otro personal imposible de identificar desde donde me encontraba. Pero no lo suficientemente imposible para apreciarlos a todos ellos en la misma puerta de un colega.

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el porqué del origen

ineludible pago de esta cuenta pendiente, de años de olvido y descuidos, de sueños incumplidos, de apalazamientos sin postergación, de obviar y acallar la necesidad primaria de ser

y heme aquí desempolvando ese ser, cansado y viejo que se revela y se revuelca, que reclama su presencia, que exige su supervivencia fuera de concesiones y cometidos, que brota para tomar una bocanada de aire hambiento por saborear su auténtica naturaleza y que despierta después de ti

»la maldita, Junio 2014

rubáiyátas

Recuerdo la mañana que apareció en la biblioteca del centro; de inmediato la vocinglería allí reunida se acalló bajo su figura enjuta y desgarbada. El pelo desaliñado y un encarnado pañuelo anudado al cuello acentuaban ese aire bohemio de aquel que no sabe dónde está ni tampoco le importuna en demasía.

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