[060]

Agobiado. Molesto. Bueno no, agobiado como una de esas ratas que corren y corren en una rueda sin fin o deambulan entremedio de un laberinto del que jamás encuentran la salida. Pues eso, agobiado como una rata salgo a la calle.

Salgo a la calle a encontrarme, salgo a cruzarme con alguien, a dejar de existir. Salgo a emborracharme para dejar de mentir, para olvidarme de volver a ser quién fui porque si te miro a los ojos tan solo me veo a mí.

[059]

Y duele más los sueños que se precipitan en el despertar de la imposibilidad y la esperanza se encierra en un cuarto oscuro de un sótano que nadie sabe dónde está y el deseo se cansa porque no recuerda cuándo fue la última vez que recorrió su cuello la sinceridad y la ilusión ahora va y ya no respira y de nuevo recojo pedazos de mí y ya no quiero nada, ¡ea!

Y si tú…

Y si yo…

[058]

En el hipotético supuesto de haber pasado un tiempo prudencial –pongamos dos mil setecientos setenta y siete días– pero aún así reconstruyo una y otra vez aquel puñado de horas con pelos y señales cada palabra escrita, el serio semblante de tu rostro que jamás conocí y las ganas intactas de hacerte mil preguntas con hambre; entonces, ¿se podría afirmar que es real el efecto que produjiste en mí y que, a pesar de haberlo deseado con todas mis fuerzas, a día de hoy no he alcanzado ni alcanzaré a olvidarte?

¡Cáspita! ¡Mardito seas donde quiera que estés!

 

[057]

Creemos conocer el terreno en el que nos desenvolvemos, pero a veces un simple detalle cambia y con él toda nuestra existencia. Y eso nunca lo vemos venir e inesperadamente ya nada tiene sentido y todo se tronca de significación y, jamás, vuelves a ser el mismo.

La gente teme a las cosas equivocadas y es incapaz de idear otra verdad que no sea la propia. Tan solo siente su palpitar y deberíamos estar obligados a sentirnos afortunados y estar infinitamente agradecidos porque alguien nos regale su tiempo, su entrega o su cariño en cualquier medida.

Hace ya años que su opinión me importa un bledo porque entre vivir y resistir hay un matiz y eso es lo que quiero.

[056]

Tiempla corazón por si despierto entremedias de convencionalismos gobernando mi pobre entendimiento. Tiempla si ves la torpeza de mi juicio conceder interés a chismes de carácter entrometidos. Tiempla si alguna vez doy pábulo a mis rancios prejuicios.

Tiempla corazón si ya no insisto en conmoverte ante la ternura del afecto o ante la excitación del tacto. Tiempla si descubres secar mi tímida pasión, si no acuno mi consentida esperanza y dime cómo coño no voy a estar mucho mejor cuando arremetes con vehemencia y el hálito te me llevas.

Tiempla corazón, tiempla por ambos dos si, llegado el momento, desfallecen mis fuerzas.

[055]

En el vergel que acicala el pequeño patio que custodio, con suma dedicación, he logrado confraternizar con un grupo de pajarillos que revoletean a su libre antojo y con los que mantengo inacabables parloteos de esto, de aquello y de lo de más allá.

Conquistada su confianza, ahora, los adiestro para que confeccionen el más alucinante vestido de fiesta que jamás imaginé para así presenciarme al baile de palacio. Jo, tengo hasta la última campanada de medianoche ¡yupi!