[038]

A medida que apuro el deshojar de mi natalicio, casi sin empeño, rehuso la veteranía impregnada de lamentaciones, resentimientos o recriminaciones que murieron en algún desconocido lugar a medio camino entre mis entrañas y el olvido porque nunca, jamás, pensé en mí misma bregando silente con la única salvedad de ocuparme de mi persona en el esfuerzo de ser más libre día a día.

Quizás por ello, siempre hállome tranquila.

[037]

Qué de bueno hay en arrastrarte hasta el rebajamiento de los confines de tu temple de manera deliberada con afilados requiebros golpeando donde más te duele, estrujando vilmente sin clemencia tus debilidades en busca de una provocación para apaciguar esta rabia desvelada de lo que entiendo que de mí desprecias y el verbo que manejo se pervierte en malsana querencia.

Dime, qué de bueno hay en esto.

[036]

Anoto mis anodinas ideas como buenamente me las arreglo armándolas con talante torpe y ganso, sin embargo, el apoteósico delirio por ingeniar que atropelladamente me domina no me deja un minuto de descanso.

Y a veces, es tan cruel dotándome de un extenuado saber que siempre seré un extraño sin hogar, sin esperanza. Siempre un vagabundo, un poco enamorado de mi propia soledad.

besana

Mentiría si evito alegar que en alguna que otra ocasión por motivaciones dispares adecuadamente justificadas no digo yo que de haber protagonizado tal proeza hubiera disfrutado de lo lindo al propinar tremenda azotaina a determinados sujetos de cuyos nombres no quiero acordarme, inclusive, aflojando un contundente bofetón me hubiera o hubiese adecuado; a excepción de la salvedad que hago contigo porque juro por lo más sagrado que a ti, a ti, te haría daño pero daño de verdad.

(+leer)

[035]

Hasta arrullar al coñazo podría ergotizar el móvil que me incitó a conculcar la normativa básica reguladora correspondiente exponiendo mi vida en ello al adentrarme en el mercado negro de las armas sin licencia para blindarme hasta las trancas con una pistola de puño retráctil. Pero tan solo declararé que mi paciencia me abandonó hecha migas así que anden con cuidado ya que mi persona está armada y cabe subrayar que es veterana ducha en su empleo.

Advertidos quedan y el que avisa no es felón.