[051]

No dejo de darle vueltas a tu pregunta del porqué te pasan estas cosas, del cabreo de tu necesidad de que alguien te explique el porqué confirmándote que eres estúpido al no vacilar frente a la simulada franqueza. Y por más que lo pienso no sabría decirte, quizás, la cuestión habría que encauzarla en dirección a lo que estamos dispuestos a transigir que nos hagan descuidando en el ínterin el respeto hacia uno mismo por miedos, inseguridades, por tener la plena convicción de no ser merecedores o justo todo lo contrario, por maltratarnos haciéndonos creer que merecemos todo aquello malo que nos acontezca.

Qué sé yo; pero no voy a tolerar bajo ninguna premisa la autoculpa precisamente porque, querido amigo, por mucho que se empeñen cuando entregas tu confianza íntegra librada de reservas lo mínimo a exigir es que no la devoren con calculada mendacidad. ¿Me oyes? ¡qué les jodan!

Y no, no estás solo.

la rutina del silencio

Tantas cosas me he enseñado y de nada me ha servido.

Y a ratos la rabia de no saber y querer me reconcome pero cuando la totalidad de ti mismo se apocopa a la incapacidad de experimentar apetencia lo único que puedo hacer es avenir la congruencia de ejecución entre mis pensamientos y mis hechos adentrándome en el silencio de esta vida autómata que vivo sin convencimiento.

(+leer)

[050]

A veces inspiro muy muy pero que muy profundo para luego justo después expeler el aire aspirado y sello firmemente los labios obstaculizando así la más remota probabilidad de escape en una coordinación magistral digna de estudio con el único deseo de que alcance el impulso necesario hasta llegar al umbral de tu boca convertido en una bocanada de aire fresco para cuando el desaliento te arremeta.

[048]

Cargar, descargar, montar, atornillar, armar, acomodar, limpiar, ataviar, estirar, colocar, ordenar, clasificar, disponer milimétricamente, limpiar, apilar, cargar, descargar, ultimar, limpiar limpiar limpiar y, honrando el horario previo de rigor, evaporarse antes de cualquier celebración de festejo.

Norma de la casa.

La única juerga que hogaño me autorizo es la proporcionada por las obras completas afinadas de Yoko Ono en el amparo de mi madriguera; qué leches, no todo va a ser trabajar.

enero de dos mil dieciocho

Toca esa tecla y vuelves a la prehistoria de tu existencia donde se mutila la inocencia, donde te adopta el impenetrable sigilo, donde aprendes cómo aplicarse en cuerpo y alma en el inadvertido individuo que ambicionas empero nunca logras ser.

Toca esa tecla y con ella resucitan las manos y las mojadas pesadillas y las insoportables carencias del propasado estorbo y el inconsolable asco te despelleja hasta exhibir la carne viva mas no relame lenitivos el gigantesco sentimiento de culpa ni tampoco lacera en demasía.

Hoy, en este mes de este año besas el suelo tal y como se cumple en todas y cada una de las ocasiones que resuena esa puta tecla, sin excepción alguna. Sin embargo, hoy, interpretan para ti la sinfonía que desembrolla la partitura del desconcierto, que revela el auténtico nombre de las cosas.

Miedo. Culpa. Asco. Silencio. Cansancio. Vacío. Pena.
Cobarde. Estafa. Farsa. Fraude.
Un maldito fraude.

Afloja, tan solo es aprendizaje. Tan solo, supervivencia.

»Maná maná, The muppets

[047]

Me tomo mi tiempo, no crea, pero tras una auditoria con esmerada escrupulosidad a las canastas de la concurrencia asistente en mi autoservicio de cabecera durante la adquisición de los víveres que sustentan a mi persona, esta misma, proclama electa la más desordenada y muy discretamente la adiciona con artículos discordes poco antes de pasar por caja. Llegado el citado momento observo las espontáneas reacciones de los propietarios de las cestas agraciadas y en el cenit de mi descollante éxito me digo ‘¡ea! figura ya te puedes morir tranquila’.