la subasta

Buenas noches, damas y caballeros, tomen asiento mientras tanto se les hace entrega del catálogo pormenorizado de licitaciones que en breves instantes va a dar empiece la subasta.

Se ruega silencio y sin más dilación, arrancamos con el excepcional lote perteneciente a la selecta colección privada Pregonne Yourself con certificación de garantía y autenticidad consistente en una imperecedera conmiseración para el adjudicatario del mismo exonerándole de cualquier responsabilidad, obligación o compromiso en todas y cada una de sus competencias amparándose en todo momento por el lamento de sus circunstancias. La base estipulada de este lote es de un año y dos meses.

Comienza la puja.

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el viaje

Me encanta conducir. Preferiblemente en la placidez que confiere la noche, a ser posible bajo un inagotable aguacero y, a poder elegir, el viaje dirección a ninguna parte por una vía anegada de baches mayúsculos en los que acelerar al pasar cerca de una muchedumbre organizada en la acera dándome a la fuga.

Pero no, este no es el caso.

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haga su elección

Bienvenido.

Antes de proceder a hacer su elección, mediante comprobación previa de encontrarse correctamente acomodado y conectado al dispositivo conforme a las indicaciones de utilización dispuestas al margen derecho de la pantalla, fije el iris de su ojo izquierdo en el punto que se muestra a continuación y permanezca inmóvil mientras transcurre el proceso de duración en el que se efectúa el escaneado del mismo.

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la azotea

Acostumbro a recostarme en el poyete del muro de la azotea mientras se deshumecede mi colada dispuesta debidamente en el cordel en su adecuada jerarquía.

Mientras, empleo ese valiosísimo espacio de tiempo para ejecutar lo que más me chifla en esta insana vida: hacer nada. Absolutamente nada.

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dos iguales para hoy

Hace rato que el zumbido amortigua mi respiración. No apagué el motor, ni extraje la llave mientras te busco con la mirada, ni salí del coche para cruzar la puerta de entrada al edificio con evidente desagrado que desencadena en mí tu existencia como tantas miles de veces que, forzosamente, me dejo caer por aquí.

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