rapsodia

Me basta y me sobra con notar la ojeada de reprobación del camarero mientras rellena mi copa para saberte ahí afuera de nuevo bajo la lluvia, impasible, tras la cristalera contemplando la noche parpadear ante tus ojos en el viajar sensual de una mano desconocida por mi espalda invitándome a explorar cómo es otra cama, cómo suda otro cuerpo y enfurecida arañas con todas tus fuerzas lentamente los nudillos por la pared para calmar tu cobardía.

(+leer)