[045]

De manera concienzuda me concentro por mantener la respiración haciéndome el dormido para que nada me toque y autorizo a la cotidianidad a que prosiga sin mí hasta que sale por la puerta y tomo conciencia de las sábanas que me anquilosan contra el colchón, conciencia del aire seco que se cuela en mis pulmones, del sonido afilado en mis oídos, conciencia de que la vida es tan frágil que podría desvanecerse en cualquier momento y abro los ojos a la espera de la explosión que reviente con todo lo que veo y siento, con todo lo que soy.

A regañadientes me convenzo de que las cosas nadie las hará por mí, que tan solo es una noche al año.

Me embuto en mi majestuoso uniforme no sin antes maldecir una y mil veces a las emociones y lo que hay dentro de ellas.

[044]

Si pudiera hacer todo tan sumamente sencillo como el desempolvar unos textos casi olvidados de un tiempo que ya no duele como si, verdaderamente, no hubieran acampado a su libre albedrío en mí llevándose consigo partes irrecuperables convirtiéndome en esta persona que apenas tolero.

Si no tuviera que frenar las persistentes extralimitaciones yo, sinceramente, volvería a hacer todo mucho más sencillo.

[043]

Suponer que ya nunca más hacer de tripas corazón dominando una funesta ira doliente de mi macilento amor propio para que en un ardor de desatención a mi propia persona evidenciar de manera dañosa las miserias ajenas despedazando las palabras jamás pronunciadas que me carcomen y martirizan bautizándome como un tarado emocional incapaz de ejecutar una pizca de cariño; el que se olvidaron de adiestrar en una impoluta enseñanza.

Mucho suponer.

Y peor aún, que todavía me desconcierte.

[042]

Al introducir la llave en la cerradura y mirar a través de la cristalera, siempre, colisionaba con sus vetustos ojos impacientes al acecho de mi rigurosa venida. Entonces, como si ciertamente no me hubiera visto retomaba su lectura como si tal cosa.

Sin ofrecer inexactitud a la ceremonia diaria, empujaba el portón y sin preguntar me colaba en la garita de portería dejándome caer sobre la silla velando al silencio hasta que él se decidía a romper a hablar; daba igual de qué pero todo me sonaba indispensable en aquella voz aguardentosa que destilaba vida. Departiamos a nuestro antojo hasta el término de su turno bajo la atenta mirada del resto de residentes que concienzudamente ignorábamos y me sabía privilegiada al ser la única con la que conversaba poco más que lo imprescindible concerniente a su ocupación.

Es extraño cómo aparecen las personas y se adueñan de su lugar en la existencia de uno.
El día que nos conocimos él me despachó del edificio haciéndome esperar a la intemperie de uno de los días más fríos que recuerdo; valiente hijo de puta.

[041]

Estaría genial que, creyéndome un arcoíris en un día de esos tormentosos, con tan solo aparecer en el cielo pudiera vislumbrar un sendero raso para descalzarme y a la que paso mangar una bici con un canasto rebosante de flores silvestres y acelerar muy, pero que muy fuerte para poco después desatender los pedales estirando mucho las piernas y espontáneamente reír a carcajadas de forma perturbadora perdiendo el equilibro dándome de bruces contra el suelo pero no pasa nada porque arranco un diente de león que soplo con todas mis fuerzas y me abrazo también súper fuerte, entonces, echo a correr hacia un bucólico atardecer con los brazos alzados y en una acrobacia sin igual me marco un alucinante salto chocando mis pies en el aire sintiéndome exultantemente satisfecha, pero satisfecha de verdad.

Joder, no vea cómo reconforta esto de improvisar y pimplar y pimplar y pimplar.

[040]

Estaría genial que, creyéndome un dispositivo electrónico de esos inteligentes, con tan solo conectarme pudiera instalar en el lugar calibradamente provechoso de mi estúpido juicio algún innovador plugin que añada funcionalidad o amplíe mis deficientes disposiciones para que esos condenados días en los que uno no debiera arrancar el cuerpo del catre parejos a la esplendorosa jornada de hoy todo lo acontecido fuera pasajero como si nada realmente importara y así lograr escupir este puto añugo que violenta mi estómago sintiéndome mierda.

Joder, no vea cómo desgasta esto de ensayo y error, ensayo y error, ensayo y error y error y error y error…