la fiesta de la insignificancia

Milan Kundera

 

La insignificancia, amigo mío, es la esencia de la existencia. Está con nosotros en todas partes y en todo momento. Está presente incluso cuando no se la quiere ver: en el horror, en las luchas sangrientas, en las peores desgracias. Se necesita con frecuencia mucho valor para reconocerla en condiciones tan dramáticas y para llamarla por su nombre. Pero no se trata tan solo de reconocerla, hay que amar la insignificancia, hay que aprender a amarla. Aquí en este parte, ante nosotros, mira, amigo mío, está presente con toda su evidencia, toda su inocencia, toda su belleza. Sí, su belleza. Como has dicho tú mismo: la animación es perfecta, y totalmente inútil, los niños que ríen, sin saber por qué, ¿acaso no es hermoso? Respira, D’Ardelo amigo mío, respira esta insignificancia que nos rodea, es la clave de la sabiduría, es la clave del buen humor.

soledades

Mario Benedetti

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

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cry baby (parte II)

Hay sonrisas que no son de felicidad, sino de un modo de llorar con bondad” —G. Mistral

Dado el debut del curso poco podía figurarme que, además de conocer en hondura y al dedillo las Sagradas Escrituras, ese iba a ser el periodo más inolvidable de toda mi supervivencia escolar que, asimismo, decretó una decisiva dicotomía en mi universo.

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cry baby (parte I)

Quiero llorar porque me da la gana” —F. G. Lorca

La inaugural quincena de curso escolar era excepcionalmente peculiar al resto del año. Despojarse por unas jornadas de un horrendo uniforme engalanado con un babi igualmente horrendo y clases solamente matinales era la mayor regalía que se concedía en un colegio de religiosas.

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