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Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt
(Lucas, 23:34)

En Siria tras la “Primavera Árabe” el gobierno de Bachar al Asad reprimió brutalmente las protestas multitudinarias que comenzaron el 15 de marzo de 2011. La violenta respuesta desencadenó el conflicto armado más grave de la región.

El grupo armado autodenominado Estado Islámico ha bombardeado reiteradamente zonas civiles siendo más de 250.000 personas las que han perdido la vida de manera violenta, según la ONU; 65.000 personas han sido arrestadas por las fuerzas de seguridad del gobierno y se hallan actualmente en paradero desconocido en una red de centros de detención no oficiales considerados opositores por prestar ayuda o por expresar su opinión sobre la situación reinante. Desde entonces, más de once millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas, de los cuales cuatro millones de personas refugiadas están actualmente en otros países, mayormente en Turquía, Líbano y Jordania, además de huir también a Europa arriesgando sus vidas en el proceso.

El 18 de marzo de 2016 será recordado como un día negro en cuanto a los derechos de las personas refugiadas tras el acuerdo firmado por la Unión Europea con Turquía en el que ignora sus obligaciones internacionales. La promesa de que se respetará escrupulosamente el derecho internacional es totalmente incompatible con enviar a refugiados, solicitantes de asilo y migrantes irregulares, a suelo turco donde muchas personas refugiadas viven en terribles condiciones, otras han sido devueltas a Siria y donde las fuerzas de seguridad incluso han disparado contra aquellos que trataban de cruzar la frontera.

manifiéstese a su antojo